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Ciencia

Las diminutas arañas saltarinas se sacuden de noche y pueden acumular deuda de sueño

La Portia fimbriata sacude las patas, las piezas bucales y las retinas mientras duerme, y tras ser mantenida despierta parece recuperar el descanso perdido.

27 Oct 2026 · 3 min · 1 fuentes · Español

Una araña saltarina de apenas unos milímetros se dispone a pasar la noche. Entonces sus patas empiezan a sacudirse, sus piezas bucales tiemblan y las retinas de sus ojos se mueven de un lado a otro, como si siguiera algo que no está ahí. Los investigadores afirman que esta es la mejor prueba hasta la fecha de que las arañas atraviesan una fase de sueño similar al sueño de movimientos oculares rápidos de las personas, la etapa en la que los ojos humanos se mueven con rapidez y en la que se reportan sueños con más frecuencia. Y cuando se impidió que las arañas descansaran, después parecían recuperar el descanso perdido, igual que hace una persona cansada.

Qué hace en realidad la araña cuando duerme

La araña es Portia fimbriata, la araña saltarina de flecos, y un macho adulto mide apenas unos milímetros. Filmado con cámaras infrarrojas, que permitieron a los investigadores observar en la oscuridad, no permaneció quieto mucho tiempo. Los periodos de inmovilidad se veían interrumpidos con regularidad por episodios de movimiento: patas que se sacudían, piezas bucales que temblaban y retinas que oscilaban de un lado a otro. Las retinas son las partes sensibles a la luz del ojo, y fueron el detalle más llamativo, porque parecían seguir un movimiento que no existía. Los investigadores también registraron movimiento en el abdomen y en las hileras, los pequeños órganos que las arañas usan para hilar seda.

Cómo demostraron que la araña dormía y no solo descansaba

Que se sacuda por sí solo no demuestra nada. El sueño tiene que demostrarse. Un animal que duerme de verdad mantiene una postura típica, responde menos a lo que ocurre a su alrededor, aún puede despertarse si la perturbación es lo bastante fuerte y, algo crucial, recupera el descanso que ha perdido. Portia era sobre todo activa durante el día y adoptaba una posición de reposo por la noche. Se volvía menos sensible a las perturbaciones mientras descansaba, sobre todo durante los episodios de sacudidas. Después, el equipo interrumpió el descanso nocturno de las arañas para ver qué ocurría luego. Los investigadores señalan lo que llaman el control homeostático del sueño, la tendencia de quien duerme a recuperar el descanso perdido. Esa recuperación es lo que significa la deuda de sueño.

Una pista anterior y una araña con reputación

En 2022, un equipo dirigido por Rößler describió un estado similar en otra araña saltarina, Evarcha arcuata. Aquellas arañas también se sacudían, y sus retinas seguían movimientos que no existían. Pero los investigadores aún no habían establecido que los animales durmieran de verdad, y una fase de sueño no puede confirmarse sin el sueño. Portia era un buen siguiente sujeto por su mente. Puede trazar una ruta complicada hacia su presa después de perder de vista el objetivo, y puede engañar a otras arañas para que se acerquen golpeando sus telas para imitar las vibraciones de un insecto atrapado. Cuando una táctica falla, prueba otra. Geiger y Rößler, ecólogos del comportamiento de la Universidad de Bonn, en Alemania, dijeron a ScienceAlert que lo que les sorprendió fue lo mucho que el sueño de las arañas refleja, en su estructura y su regulación, el sueño de los animales con columna vertebral. Señalaron que los hallazgos respaldan la idea de que las fases de sueño diferenciadas, incluido el sueño activo, pueden tener raíces evolutivas muy profundas, y observaron que ya se han descrito fases comparables en animales tan distantes entre sí como las arañas, los pulpos y los calamares, y los animales con columna vertebral. El trabajo se publicó en la revista PNAS.

Si una araña sueña es otra cuestión

Nadie puede preguntarle a Portia qué ve. Lo que los investigadores sí pueden decir es que los movimientos se parecen a los que hace una persona que sueña, y que la noche de una araña ahora resulta menos extraña que antes. El sueño en sí sigue siendo uno de los mayores misterios de la biología: los científicos saben mucho sobre lo que ocurre durante él, pero no por qué evolucionó en primer lugar.